miércoles, 2 de marzo de 2011

SONETO

Consta de 14 versos endecasilabos incluya las rimas consonantes correspondientes, con tema burlesco


  El primero no es más que el propio canto.
  Y el segundo la piedra, también canto.
  Por el tercero pasaré de canto
  Para cerrar el cuarto a cal y canto.

  Es justo que del quinto por el canto
  De un duro llegue al sexto. Y con un canto
  Mis dientes puliré, si en otro canto
  De pan, digo de paz, culmina el canto.

  Lo difícil comienza en este canto
  Del terceto primero en el que canto
  Que es difícil ponerle un canto al canto.

  Mas llegaré al final si con un canto
  Rodado logro darle en pleno canto
  Del cisne al cisne: Así. Soneto al canto.
 Alejandra Vargas Saucedo



 Un soneto me manda hacer Violante;
 en mi vida me he visto en tal aprieto;
 catorce versos dicen que es soneto,
 burla burlando van los tres delante.

 Yo pensé que no hallara consonante,
 y estoy a la mitad de otro cuarteto,
 mas si me veo en el primer terceto,
 no hay cosa en los cuartetos que me espante.

 Por el primer terceto voy entrando,
 y aún parece que entré con pie derecho,
 pues fin con este verso le voy dando.

Ya estoy en el segundo, y aun sospecho
que voy los trece versos acabando;
contad si son catorce y ya está hecho
 Aatzin Pedrero Pérez


Yo te untaré mis obras con tocino
porque no me las muerdas, Gongorilla,
perro de los ingenios de Castilla,
docto en pullas, cual mozo de camino;

apenas hombre, sacerdote indino,
que aprendiste sin cristus la cartilla;
chocarrero de Córdoba y Sevilla,
y en la Corte bufón a lo divino.

¿Por qué censuras tú la lengua griega
siendo sólo rabí de la judía,
cosa que tu nariz aun no lo niega?

No escribas versos más, por vida mía;
aunque esto describas se te pega,
por tener de sayón la rebeldía.
 Mauricio Sánchez Muñoz

  La distribución de mi habitación
  Es quizás bien sobria y sencilla
  Hay solo una cama y una silla
  Pero es grande como un sillón

   Este cuarto mola mogollón
  Hay una pequeña mesilla
  En aquella gran esquinilla
  Que es tan oscura como el marrón

  Este es mi pequeño gran cuarto
  En el que yo hago mis deberes
  De los cuales yo siempre me harto

 Los deberes terminaré pero no esperes
 Que te los enseñe porque me voy con Barto
 Eso para que te enteres
   Jaime Aguilar Ramos
  Si de alguna taberna en los tapices
  visteis al Cid sin calza o pedorrera,
   si al moro Abindarráez de Antequera
  sin marlota, turbante ni terlices;
  si visteis a Catón con más narices
  colgado de un figón en la espetera,
  visteis, Cintia, la efigie verdadera
  de mi cara, colores y matices.
  Demás desto, soy tonto un tanto cuanto
  y tan puerco, que puedo ser poeta;
  y hay, con todo esto, quien por mí se muere.
  De insulso, a nadie quiero, sin ser santo;
  siendo yo tal, juzgad como discreta
  qué tal debe de ser la que me quiere.
   Carol  E. Álamos Frías.

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